Thursday, 21 August 2008

Cosas que pasan

El otro día estaba hablando de la angustia que a veces siento, o todos la sentimos, en otra entrada hablé de mi miedo de volar, y mira que pasó ayer. No voy a escribir más del trágico accidente de Spanair en Barajas, lo hacen mejor los periodistas, pero hablaré de cómo me afectó a mi, a mi nivel bajo y prosaico. Allí estaba yo, planificando mis vacaciones, animada por haber podido cojer un avión para ir a Alemania y Suecia este verano (lo cual no fue nada mal) pero ahora creo que tardaré en viajar más lejos de dónde se puede llegar con el coche.

Sé todas las razones que dan en estos casos, que hay más probabilidad de morir en un accidente de tráfico, pero odio las situaciones dónde no tengo control. Además, siento y imagino el posible escenario muy vívidamente - por esta misma razón nunca veo películas de terror. Todos pensamos que las cosas malas, pero malas de verdad, pasan a otra gente. Sabemos que pasan pero también sabemos que hay poca probabilidad que nos van a pasar a nosotros. Pero a alguién le toca.

Cuando era pequeña, no conocía ninguna persona en colegio, ni entre mis vecinos, cuyos padres se habrían separado. Cuando lo iban a hacer los mios, parecía una mentira. Conocía familias dónde los padres se peleaban o el padre bebía, pero los mios eran perfectos y aun así se divorciaban. Además, al poco tiempo lo mismo hicieron mis abuelos. Ahora puede parecer más normal, vivimos en una sociedad muy diferente, pero entonces nadie se divorciaba en mi alrededor. Era un golpe tan duro para una niña que hasta escondía el hecho de que mi padre no vivía con nosotras de mis amigas. Ya entonces sabía que algo que piensas que no es posible, sí puede pasar, y te puede pasar a ti.

Aun peor con mi sobrino. Esta enfermedad toca a uno en mil niños, y no todos mueren, hay quien recupera, pero morir tocó a mi sobrino, dejando toda la familia destrozada. Por 10 años era el único sobrino, el único niño de esta generación de la familia, la alegría de todos, y le tuvo que pasar a él - y a mi prima, que encima está divorciada y lo tiene muy dificil a empezar de nuevo a sus 35 años.

¿Por qué toca a unos y no a otros? Es que no hay respuesta pero lo cierto es que puede pasar a cualquera.

4 comments:

Martikka said...

Dicen que tal vez es el destino, pero ¿es el destino de tantas personas el morir juntas? Entonces ¿no era el destino de esa pareja que llegó 3 minutos tarde y no pudo facturar?
La vida parece en ocasiones una broma, y en otras una broma macabra. Lo cierto es que como dice una canción "somos un accidente", y como tal, estamos expuestos a ellos, pues así es la vida.
En cuanto a tu sobrino, me estremezco al pensar en vuestra tristeza, pues pienso en el mío de solo 2 añitos y si le llegara a pasar algo, nos moríamos todos. Bueno, por dentro, pero eso ya es mucho.
Creo que son los budistas quienes dicen que morimos cuando ya hemos aprendido todo en esta vida, y cuando los niños mueren, es que en esos cortos años de vida, su alma ya había experimentado lo que le faltaba, dándo una lección a las almas que lo rodean.
En fin, no sé. Es difícil de definir la vida ésta que vivimos, a veces absurda, a veces fabulosa, a veces cruel.

Costarossa said...

Gracias Martikka.

A pesar de que he escrito sobre cosas poco alegres en los últimos días, en realidad me gusta mucho vivir mi vida y disfruto mucho de ella. De hecho, desde que me mudé a España hace un año para estar con el Regatista, estoy feliz cada día, mi vida nunca ha sido tan buena. Trabajo por mi cuenta desde casa, gano bastante y tengo mucho tiempo libre. Estoy con un chico por cuyos huesos moría por un par de años antes de poder estar con él. Vivo en un lugar maravilloso no muy lejos del mar. Aun me faltan amigos en este país pero siendo una persona más solitaria que una "supersalida", estoy bien.

Intento compartir con mi familia y amigos todo lo bueno que tengo. No sirve quedarse parado en el pasado o atascarse en un pensamiento negativo. Si nos empeñamos en buscar la razón detrás de todo que pasa en la vida, nos volveríamos locos. A veces hay que aceptarlo pero la angustia queda allí escondida. Cómo dijo alguien famoso, felicidad es ausencia de miedo. Creo que tiene mucha razón. Me digo que nos puede pasar a todos cualquier cosa pero nos va a pasar igual, sin importar si ns preocupamos o no. Así que más vale vivir lo bueno que nos queda por vivir sin angustia. Eso me ayuda a superar algunos miedos irracionales pero no todos.

También es importante no sólo poder apoyar a los nuestros en los momentos malos sino también compartir los buenos.

Samabuai said...

Es lamentable lo que pasó ayer, además se me eriza más la piel por todos los chiquitos que estaban allí, no es natural que los padres entierren a los hijos, porque la mayoría de la gente del avión era gente jóven.
EN cuanto a lo de las parejas que se separan es algo que no deja de meterme miedo. Más cuando una pareja esta pensando en dar un paso tan grande como es casarse y ve que en el mundo de hoy todo parece efímero...
Saludos y ánimo, seguro que harás pronto muchos amigos.

Yulia said...

Tienes el espíritu de luchador, y por eso tienes lo todo ahora.
Los miedos no pueden manejar nuestras vidas. La tristeza de lo que pasó con ese avion me hace pensar que, sí, todo puede acabarse de repente, pero precisamente por esto tenemos que aprovechar cada día. Es algo que me gusta de mentalidad mexicana: la muerte de los queridos es terrible, pero mientras nos acordamos de ellos, siguen con nosotros.. Tu sobrino recibió más amor en los pocos 10 años de su vida que mucha gente en las 100. no debes sentirte triste por él..

Me gustaría saber a que te dedicas ahora, y, tal vez, nos puedes contar la historia de como conociste al Regatista. Esa será una entrada muy feliz! :)
Un abrazo, nena!