Friday, 12 September 2008

La Diada

Ayer fue el día de Cataluña, la Diada. Trabajé medio día y luego mi amiga Nuri y yo fuimos a buscar a nuestros chicos al Port de la Selva dónde habían ido con el barco para dejarlo para la regata de este fin de semana. Mientras les esperábamos, fuimos a comer, tomamos el sol y nos bañamos en el agua cristalina y fría de la playa rocosa. En el coche los chicos se quedaron fritos, pobrecitos, pero todavía querían salir por la noche, así que fuimos a comer caracoles en un sitio dónde los hacen muy bien. Como siempre con estos amigos, empezamos una discusión larga sobre metas en la vida, nuestra actitud ante lo que tenemos y la capacidad de aprovecharlo en vez de quejarse. La discusión entre el regatista y yo se extendió en el coche y seguimos discutiendo hasta al llegar a casa. No nos peleamos por poco, o lo hicimos.

Antes, muchas veces en una compañía estaba callada porque me cuesta hablar en abstracto. Siempre doy ejemplos de mi vida y de la vida de mis familiares y amigos. Por lo que me dijeron, ésto crea la impresión de que me estoy tomando la conversación y opiniones de otros personalmente. De algún modo también lo hago pero lo veo como algo bastante normal. Aplico lo que discutimos a mi propia situación para entender cómo me sentiría o para explicar lo que ya sé o siento. Desde hace unos meses, a la medida que progreso conociendo mis nuevos amigos aquí, voy abriéndome más y hablando más desde mi punto de vista. Pero ayer discutimos con el Regatista por esta razón. Me dice que no puedo decir una opinión fuerte y dejarla colgada en el aire sino tengo que explicar por qué. Pero creo que ya lo hago. A veces sí, a veces no, según la conversación. A veces quieres decir algo pero el tren ya se ha ido, la gente está dando sus opiniones, tu esperas y luego la conversación ya se desvia en otro tema. Por mi, no pasa nada. Si se trata de una charla estructurada y bien argumentada, su lugar es en una conferencia o aula pero entre amigos, todo vale, mientras respetas la opinión de los demás.

Todavía, resulta que parezco demasiado agresiva. Hablando de la actitud, mi manera de discutir es la única que conozco pero si otros tienen problema con ella, debería cambiarme ¿o debería seguir defendiendo mi derecho a expresar mi opinión como me parece correcto? (Siempre respetando los demás, desde luego.) Me parece que mis amigos no tienen ningún problema con mi manera de ser pero es posible que con el Regatista me exprese de un modo más fuerte para combatir su opinión que tiene mucha importancia en mi mundo interior. Cuando no estoy de acuerdo, lucho por mi postura a brazo partido porque suele asumir un aire de un "sabelotodo" y me siento amenazada. Inconscientemente temo que si no defiendo mi opinión, la chafará con el peso de su experiencia y sabiduría y actuo con más agresión para que no suceda.

¿Cómo soléis llevar discusiones? ¿Imponéis vuestra opinión? ¿Tenéis los mismos miedos que yo?

Os dejo con unas fotos más de ayer.

Port de la Selva





Nuri y Pep comiendo caracoles.

2 comments:

Martikka said...

No sé, es complicado así leyendote sólo, sin verte discutir...pero si lo haces con respeto, nadie tiene porque sentirse enfadado, y usar tu propia experiencia o la de otros que conoces, tampoco es malo. A lo mejor eres muy vehemente y eso a veces les molesta un poco a algunos hombres (que también pueden sentirse amenazados).

andrea!!! said...

por dios!! parece que me imagine una discusion entre mi madre y mni padre., y es que mi papa siempre dice que mi mama discute por todo, aunque la verdad es que ella no discute solo que hablamos fuerte, golpeado como se dice en mexico y usamos mucho las manos,
por mi parte soy capaz de pelear con garras y dientes contra quien sea, cuando se que al 100% tengo la razon, sin importar quien sea con quien lo haga, si estoy segura de que tengo la razon no hay nadie que me pare, y menos si se trata de las decisiones en mi vida personal, por que los demas como sea los dejo que aprendan de sus errores si no me hacen caso