Sunday, 12 October 2008

Una mañana perezosa

Estoy en casa, con un libro y una taza de manzanilla con miel de romero preparados para disfrutar, una varita de incienso quemando y llenando la habitación de una fragancia que te hace ronronear de lo acogedor que todo parece. Acabo de hablar con mi mamá y mi prima que tal vez viene de visita este invierno. Qué bien sería ésto, ya estoy pensado en los sitios que visitar y las cosas que hacer. Hace un día nublado y tranquilo, todo el mundo parece dormido, no se oyen ni los pájaros, y aún estoy en mi pijama. En cuanto me despegue de la pantalla del ordenador, voy a sentarme en el sofa bajo de una manta y tomar mi manzanilla leyendo el libro.





La lectura me va un poco lento porque es en catalán pero así aprendo y además, pensaba que sería más difícil pero lo entiendo casi todo a pesar de todas las palabras que no conozco. Se entiende mucho del contexto y así no tengo que interrumpir la lectura y buscar cada palabra nueva en el diccionario.



Os deseo un domingo según vuestro gusto y qué alegría para todos los españoles la victoria de Alonso. :)

2 comments:

Martikka said...

Un domingo plácido, si señor! Yo estoy con mi resfriado y mi garganta fastidiada desde hace dos días. Pero té tras té con miel, poco a poco me irán curando. Saludos!
Po cierto 1984 es de mis novelas preferidas. La considero profética: ya me dirás si no ves coas que están sucediendo ahora en nuestros días.

Costarossa said...

Martikka, cúidate y que te mejores prontito. Lo de la novela, la verdad es que veo más coincidencias con el estado de la dictadura soviética que ya dejaba de existir cuando nací pero he oído muchas historias. Por otro lado, lo que pasa ahora es que el control se va infiltrando en nuestras vidas poco a poco sin que nos demos cuenta. Un día discutimos ésto con el Regatista, había alguna noticia de posibilidad de un chip para los niños para que los padres estuvieran seguros y siempre supieran dónde estaba. Aun no es algo real ¡pero imagínate! El Regatista hablaba de lo horroroso que sería porque ésto sería un truco del estado para poder controlar el adulto que creciera de este niño. Pero si un niño esté acostumbrado a ser controlado desde pequeño, no le molestaría como adulto de la misma manera si nos pusieran un chip ahora. Ésto no sería menos terrible pero es como ahora no sufrimos de tener que presentar el pasaporte en la frontera (si no se trata de EU) y no nos quejamos porque nunca sabíamos otra cosa. Pero la cuestión es hasta qué nivel la naturaleza de un ser humano le permitiría aguantar la presencia de control. ¿Se hace uno rebelde aunque no sepa otra cosa?