Thursday, 13 November 2008

Suecia, parte 2, Falun

(Pinchar para ampliar las imágenes)

Suecia en el principio de verano es impresionante. Ciudades y pueblos pequeños se ahogan en lilas y cerezos alisos en flor. El sol se va muy tarde y las noches son claras (depende dónde en Suecia - en el norte, las noches blancas es un fenómeno que atrae turistas de todo el mundo, mientras más al sur son como los atardeceres españoles). Hay un ambiente muy especial de serenidad, ganas de estar fuera y unirse con amigos, todo está despierto al unísano con la naturaleza. Por lo menos, estas siempre han sido mis emociones.





Es la calle por donde paseé la primera vez al llegar a Falun hace años.



Más a las afueras, el paisaje con las casas típicas de madera, pintadas de color "falu"-rojo, entre todo el verde y con tanto sol, es todo una imagen de verano bucólico perfecto.







La famosa mina de Falun, la primera y más grande mina de Suecia, registrada ya en el principio de siglo XIII.



Su historia es muy interesante. Es uno de los monumentos que me impresionaron más. No funciona desde 1970 y ahora es un museo. Un paseo por sus túneles oscuros y resbaladizos, muchos metros bajo de la tierra, es fascinante y da yuyu. Guardan tantas historias inquitantes. Por ejemplo, de la señora de la mina. Estaba prohibido hablar por el miedo de la señora de la mina, un personaje imaginario quien, según mineros, aparecía vestido en blanco si iban a encontrar un yacimiento importante y de negro si iba a pasar una accidente y morir gente. O de Mats el Gordo, un minero, cuyo cuerpo encontraron décadas después de su muerto porque el paso estaba bloqeuado, y que estaba perfectamente conservado - tanto, que al encontralo pensaban que estaba durmiendo. Lo sacron fuera y una vieja le reconoció como su novio quien le había abandonado a la vispera de la boda y todos los años ella pensaba en esta historia y no sabía que él había muerto en la mina. El cuerpo del minero estaba bien preservado gracias a un elemento químico cuyo nombre no recuerdo y le llevaron por los pueblos suecos en un escaparate para diversión de la gente hasta que se emepzó a descomponer.

Fui a la mina varias veces pero sólo la última vez recuerdo que el guía apagó la luz para unos segundos y nos quedamos en total oscuridad y silencio. Fue espeluznante, un poco más y me sofocaría de miedo y claustrofobia.

En la foto se ve una parte que se derrumbó hace siglos. En aquel época los trabajadores sólo tenían dos días de fiesta al año - la navidad y el Midsommar que corresponde más o menos a San Juan. La mina se derrumbó el día de Midsommar cuando no había nadie en la mina. Menuda suerte porque habría matados a centenares de personas. Es otra historia verdadera de la mina.

Os juro que nunca sentí tanto alivio al salir a la luz del día.

1 comment:

Arwen Anne said...

preciosas las imágenes, muchas gracias por compartirlas