Thursday, 4 December 2008

Collar

He hecho como dije ayer y he comprado un collar para el gato, por si vuelve, para ponerle la medallita con su nombre y mi teléfono. Mientras tanto, los anuncios ya llevan alli dos días y no nos llama nadie. :( Hasta en el gimnasio al Regatista le preguntaron si era él quien buscaba a su gato. Pero no le habían visto.

4 comments:

Arwen Anne said...

el collar es precioso, parecido al que tiene el mío, espero que pronto se lo ponga el propietario, o sea, el gato

FaZeR said...

Yo también tengo un gato y una perra. Copérnico (Coper) es un gato negro con ojos verdes/amarillos hace un año y medio que está con nosotros y Rubia una perra callejera que hace 8 años que vive conmigo y si alguno de los dos desapreciera moveria cielo y tierra para encontrarlos.

Antiqva said...

En ciertos momentos los gatos, atraidos por ese ancestral instinto, se olvidan de quienes nos creemos sus amos y son felices quien sabe donde.

Pero si no ha tenido algun accidente, regresara sin duda cuando se le agoten las pilas...

Es ley de vida. Si algo distingue a un gato es su libertad. Nos creemos sus amos, pero estamos equivocados.

Un gato nunca tiene amo. Cuando menos se lo espera uno, se larga sin contemplaciones, y luego, cuando le apetece, vuelve tan feliz.

Un abrazo y espero que regrese pronto

Costarossa said...

Si, Antiqva, de hecho nunca he pensado en este gato como "mío" pero me sorprene que no vuelve porque siempre había vuelto cuando estaba mal o cansado de sus aventuras, pero nunca ha sido tanto tiempo, y ya no sé qué pensar porque también le echamos de menos. Es un gato muy simpático y le hemos cogido mucho cariño desde que nos lo dieron como un gatito enfermo econtrado en la basura. Le curamos, luego le volvimos a curar varias veces cuando volvía hecho polvo, le quitamos garrapatas, le cuidabamos cada día durante unas dos semanas que estaba muy mal después de que le mordió el perro, le llevabamos cada otro día al veterinario a cambiar las vendas, le sacabamos a la calle para hacer pipi porque él no podía sólo, hasta augantabamos que se meó encima del sofa porque sabíamos que fue porque no podía bajar y cuando nosotros estabamos durmiendo. Y me da mucha pena si se ha metido en otro lío y le pasó algo, y más si se ha ido porque en esta casa le queremos mucho. Otros le pueden dar de comer ¿pero le cuidaran cuando es la cuestión de pagar cienes de euros por sus tratamientos? La verdad es que echo de menos esta voz ronca y sus ronroneos por la mañana, o cuando estabamos en el sofa viendo la tele y él se metía allí también porque se sentía parte de la "familiá" o por el calor, yo qué sé, pero me gustaba mucho.