Saturday, 10 January 2009

Bernard el chef

Probablement muchos saben que Lyon es una de las capitales europeas de gastrnonomía. Paul Bocuse, uno de los mejores cocineros del mundo, es de Lyon. Los primos del Regatista que viven cerca de esta ciudad dicen que vale la pena visitar su restaurante, aunque la única vez en la vida, porque es una experiencia inolvidable, y más así con Bocuse saliendo a saludar los clientes y averiguándose que todo está bien.

Con "los primos del Regatista" en este caso quiero decir su prima Pilar y su marido Bernard en cuyo casa fuimos a cenar un día durante nuestra estancia en Francia. Me daba un poco de miedo, recordando la primer ay última vez que estuve en su casa hace más de 2 años. :) Bernard y yo intentabamos tener una conversación, él en frances, yo en español, hasta que él decidió emplear el remedio más universal para hacerse comprender con un interlocutor de cualquier idioma. Hablo de alcohol. En principio pensaba que era todo espontáneo pero luego empezé a tener dudas si no era un complote en el que participaba la gente que yo consideraba mis amigos y hasta el mismo Regatista. :) Lo digo porque parecía un plan de intoxicación bien pensado: empezando con pastís, procediendo a comprobar los famosos efectos de absinthe y acabando por tomar el potente élixir végétal con su 71% vol. contendido de alcohol.







Soy rusa y defendí mi reputación :) pero la memoria de la borrachera aun vive, aunque el Regatista me cuenta cosas que no recuerdo para nada. :) Por lo menos, eso comprueba la fama de absinthe.

Beuno, lo que pensaba contar en realidad es la cena que nos hizo Bernard esta vez y que recompensa los acontecimientos de hace más de dos años. Uno de los pasatiempos preferidos de Bernard, o mejor dicho su pasión, es cocina. Nos preparó una cena digna de los mejores restaurantes. Soy más partidaria de comida casera y abundante que de la cocina exprimental pero tengo que reconocer que me quedé con ganas de hacer una cena así de fina y rica un día para mis invitados también. Pilar preparó una mesa impecable, con su mejor vajilla y el mantel maltés (es otra historia, su relación con Malta) mientras Bernard nos hizo una cena de tres platos. Hasta se acordó del hecho de que no como carne. Me impresionó tanto que comparto los recuerdos de ellos con vosotros.

De primero, una ensalada, tipo ensaladilla rusa, con aguacate, salmón ahumado y gambas.



De segundo, salmón con polentas y algo superdelicioso de tomate con hierbas.



Y para postre, un anillo de piña con helado de vainilla, chips de manzana (que nesecitaron tres horas de preparación en el horno a bajo calor) y salsa de mantequilla, zumo de naranja, vino dulce y azafrán. No sé si tiene nombre pero es increíble.



Bernard el chef

1 comment:

Arwen Anne said...

me alegro por tí Costarossa, te lo pasaste bien por lo que veo y leo, enhorabuena por disfrutar de esa estupenda comida, y tranquila, si no la haces para tus invitados, lo que importa es la intención

un beso